Hábitos espirituales: Ayuno

Cuando piensas en el “ayuno”, ¿qué te viene a la mente?
Quizás te imagines a gente muriendo de hambre voluntariamente. Quizás te imagines a un monje viviendo de pan seco. O quizás seas de los que prefieren no pensar en el ayuno... jamás.
Jesús pasó 40 días ayunando en el desierto. Y, basándose en sus conversaciones con sus discípulos, asumió que el ayuno era una práctica que ellos también practicarían.
Pero crear intencionalmente espacio en nuestras vidas para escuchar a Dios eliminando cosas que nos dan satisfacción inmediata puede resultar incómodo, especialmente cuando nuestro mundo glorifica el placer.
Aquí hay tres razones por las que el ayuno es importante:
El ayuno elimina aquello que nos impide experimentar la presencia de Dios. Nos obliga a prestar atención a las partes de nuestra vida que intentamos acallar con las borracheras nocturnas y el uso constante de las redes sociales. Y, al mismo tiempo, nos enseña a confiar en Jesús para satisfacer nuestras necesidades.
El ayuno nos invita a renunciar a algo que amamos para dar paso a algo que amamos aún más. Aunque renunciar a algo que amamos, como la comida, pueda resultar difícil e incómodo, en realidad es una oportunidad para experimentar una gran alegría, porque la verdadera alegría solo se encuentra cuando nuestra fuerza proviene de Jesús.
El ayuno suele preceder al avance. Moisés ayunó durante 40 días mientras recibía los Diez Mandamientos; Daniel ayunó durante 3 semanas y luego recibió una visión; y Jesús ayunó durante 40 días y luego venció las tentaciones del diablo. En cada uno de estos casos, Dios brindó claridad, fortaleza y avance tras el sacrificio fiel.
Ponte en acción: Intenta completar un ayuno de 24 horas. Si no has ayunado con frecuencia, haz que este ejercicio sea sencillo: el objetivo es terminar. Si empiezas a sentirte cansado durante el ayuno, aprovecha ese cansancio para hablar con Dios y escucharlo. Una vez que hayas terminado el ayuno, anota cualquier cosa que te haya llamado la atención durante este tiempo.








