Compañerismo y comunidad

Mejores son dos que uno, porque obtienen una buena recompensa por su trabajo: si uno cae, el otro puede levantar al otro. Pero ten piedad del que cae y no tiene quien lo levante. — Eclesiastés 4:9-10 (NVI)
Colocar:
¿Alguna vez te has lesionado? ¿O has visto a un compañero lesionarse? Es duro. En mi segundo año, me rompí el ligamento cruzado anterior delante de mi entrenador y de toda la banca. Lo primero que noté fue cómo mis compañeros se levantaron para ayudarme. Entonces mi papá corrió al campo y me cargó.
A menudo me pregunto cómo habría sido si hubiera estado sola: sin nadie que me cargara, sin nadie que me hiciera reír entre lágrimas, sin nadie que rezara conmigo antes de la cirugía.
Dios nunca nos creó para estar solos. Fuimos creados para la comunidad.
Como atletas en Cristo, debemos apoyarnos mutuamente, servirnos y ser compasivos, especialmente con quienes aún no lo conocen. Podemos atraerlos a nuestra comunidad y guiarlos hacia Jesús.
Ir:
• ¿Quién en tu vida necesita a Cristo para superar una temporada difícil?
• ¿Cómo sería tu vida sin las personas que te ayudaron cuando te caíste?
Con el tiempo:
Señor, gracias por el don de la comunidad. Ayúdanos a fortalecernos mutuamente mientras competimos por Cristo. Que todo lo que hagamos te glorifique. En el nombre de Jesús, amén.
La verdad para llevar:
Dios nos diseñó para la comunidad, no para el aislamiento.








