Tú no elegiste a tu familia

La realidad es que, todos venimos de familias tan diferentes, ¿no? Algunos tienen un montón de hermanos mientras que otros son hijos únicos. Algunos tienen ambos padres o padrastros, otros viven con familias adoptivas o parientes más lejanos.
Sin importar cuál sea tu dinámica familiar, recuerda esto: Dios sabía la familia en la que ibas a estar, y Él usará a tu familia para ayudarte a convertirte en la persona que Él desea que seas. Créelo. Tu familia puede refinarte e incluso fortalecerte para que te conviertas en quién Él quiere que seas. Y es cierto, tú no escogiste la familia que tienes, pero sí eliges cómo puedes actuar, comportarte y vivir dentro de la estructura familiar que tengas.
Dios quiere que muestres Su amor a tu familia sin importar cual sea tu situación. Puedes elegir hacer las cosas más difíciles, discutir y no escuchar, o puedes elegir amar bien a tu familia y mostrarles de qué se trata el amor de Dios.








