SABBATH

Buscar ser generosos con los demás en el anonimato nos revela la verdadera motivación de nuestro corazón acerca de nuestro deseo de dar. Recordamos que Dios nos ha dado gracia de muchas maneras que no merecemos, y esto llena nuestros corazones con gratitud por él. El dar también nos ayuda a recordar que Dios y solo Dios suple de manera sostenible a los necesitados. No es nuestra obra la que produce justicia. Dios ha ordenado que nos detengamos y descansemos para considerar realmente Su amor, gracia y provisión. Mientras descansamos, Dios sigue trabajando.
Hoy, en nuestro último día, vamos a participar en un día de reposo o Sabbath. Este puede ser un nuevo ritmo, por lo que puede no parecer natural participar plenamente en el día. Podría llevar a la familia a una caminata y conversar sobre lo majestuoso de la creación de Dios. Tal vez podría leer las Escrituras y asistir a una reunión de adoración para reconocer Su gloria. Practicar el Sabbath nos ayuda a identificar cómo hemos intentado con nuestras propias fuerzas alcanzar o lograr lo que creemos que nos brinda descanso y satisfacción. El Sabbath también nos ayuda a evitar el ídolo de la productividad. Cuando dejamos de trabajar y recordamos el Sabbath, recordamos el importante trabajo que ocurrió en la cruz. Cuando recordemos de qué hemos sido rescatados, celebraremos al rescatador.
Precaución: debido a que esta es una práctica nueva, es posible que sienta que no sabe que hacer correctamente en el Sabbath y, por lo tanto, preferiría no intentarlo en absoluto. Recuerde que la verdadera intención no es que agrademos a Dios practicando el Sabbath, sino que tengamos descanso como resultado de su regalo del Sabbath para nosotros.
Un gran beneficio de observar el Sabbath es que aprendemos a dejar que Dios se ocupe de nosotros, no siendo pasivos y perezosos, sino en la libertad de renunciar a nuestros débiles intentos de ser Dios en nuestras vidas.





