Para ser un reproductor espiritual es necesario ser lleno del Espíritu Santo.

Uno de los mandamientos más descuidados del Nuevo Testamento es este: “sean llenos del Espíritu” (Efesios 5:18). La orden dada aquí es para todo el pueblo de Dios e indica cuál debe ser la condición constante de cada uno de nosotros.
El libro de los Hechos nos dice 10 veces que los creyentes primitivos actuaban estando “llenos del Espíritu” (2:4; 4:8, 31; 6:3, 5; 7:55; 9:17;11:24; 13:9, 52).
Seguramente esta sea la explicación de su crecimiento numérico y espiritual y, por consiguiente, la explicación de las derrotas que nosotros a menudo sufrimos hoy.
En la actualidad, hay confusión de lo que significa “ser llenos del Espíritu Santo”. Para poder entender mejor este importante asunto, veamos los siguientes pasos:
Primero: La relación que todo creyente sostiene con el Espíritu de Dios. La obra redentora que Cristo consumó en la cruz es aplicada al corazón humano por el Espíritu Santo. Puesto que el Espíritu Santo ha dotado a cada creyente con algún don y este don le hace potencialmente opto para la obra precisa que Dios desea que haga, entonces se sigue que ningún creyente es inútil. Y cuando uno recibe a Cristo como su Salvador, recibe también el Espíritu Santo.
Segundo: Las condiciones que necesitamos llenar para poder ser “llenos del Espíritu”.
1) Dejar de entristecer (Efesios 4:30)
2) Dejar de apagarlo (1 Tes. 5:19)
3) Someternos por completo a la soberanía de Cristo en nuestra vida diaria.
Tercero: Los resultados que se seguirán cuando somos "llenos del Espíritu Santo".
1) El Espíritu Santo transforma nuestro carácter.
2) El Espíritu Santo nos guía a toda verdad.
3) El Espíritu Santo nos recuerda las palabras de Jesús.
4) El Espíritu Santo nos indica a quién hablarle del Señor.
5) El Espíritu Santo nos da valor para hablar.
6) El Espíritu Santo nos da sabiduría para hablar.
7) El Espíritu Santo da poder a nuestro testimonio.
Desafío para hacer hoy: Buscando la guía del Espíritu Santo, programa una visita personal o conectarte personalmente con la persona por quien estás orando.






