No pierdas la esperanza

La persona que desespera pierde el control sobre lo que le sucede. Las cosas a nuestro alrededor pueden estar mal, salidas de contexto, inmanejables, pero mientras puedas mantener la calma en tu interior, todo estará bien. No hay que tenerle temor a las circunstancias que están descontroladas, sino a la falta de dominio interno. Todo empieza y acaba dentro de nosotras. Somos las dueñas de nuestro destino, porque sólo nosotras podemos decidir dejarnos arrastrar por los problemas o persistir, pase lo que pase. No le entregues el control de tu vida a tu problema, mantén la esperanza y verás que siempre es posible hallar una salida.
Alimenta tu vida con expectativa. Se requiere de la esperanza sincera y del deseo del hombre, como base sobre la cual Dios pueda obrar, y recuerda lo que dice la Biblia: «Lo que el justo desea, eso recibe». Cuando tenemos un deseo ardiente y una esperanza de recibir lo que anhelamos, Dios extenderá su bendición hacia nosotros y nos librará de nuestras enfermedades y quebrantos. Para ello toma la decisión de querer estar bien, y de tener siempre esperanza. Entonces, tu esperanza se convertirá en fe, y realmente experimentarás el milagro de Dios que tanto estás buscando.

¿Cómo se puede respirar cuando sientes que te ahogas, cuando sientes que el agua te llega al cuello?
¿Cómo se puede respirar cuando sientes que te ahogas, cuando sientes que el agua te llega al cuello?





