Navidad: El mejor regalo

La belleza de las luces navideñas multicolores me recuerda a los dulces M&M de chocolate. Una Nochebuena, me senté cerca del árbol de mi madre y saboreé con entusiasmo un puñado de los coloridos dulces. ¡La espera pronto terminaría y por fin podría abrir mis regalos!
Con 7 años, no podía definir la "anticipación", ni mucho menos escribir la palabra en una oración. Pero conocía esa sensación de emoción, asombro y esperanza. Lo que pronto vendría fue una bondad que me llenó el corazón de alegría.
La práctica de esperar tiene sus beneficios. Tu perspectiva se enfoca. Anhelas lo que aún no ha llegado. Crees, con fe, en lo que llegará en el momento perfecto.
Mediante el don de su Hijo, Jesús, Dios cumple la eterna expectativa del deseo de tu corazón, algo que solo Él puede hacer. Los Reyes Magos de Mateo 2, que buscaban al Salvador del mundo, sintieron esta expectativa al buscar a Jesús. Y cuando lo encontraron, respondieron con sincera adoración, porque esto es lo que sucede cuando tu esperanza en Dios se cumple: Él te llena de un gozo indescriptible.
Reflejar
¿Qué esperas para esta Navidad? ¿Hay alguna relación que te haya dejado insatisfecho?
Orar
Señor, sentimos emoción, asombro y esperanza al recordar que regresas por nosotros. ¿Nos ayudarás a depositar nuestra esperanza en ti en medio de circunstancias difíciles? A veces nos sentimos muy abrumados. ¿Nos consolarás con tu amor y paz? Gracias por recordarnos tus promesas y darnos el regalo de una alegría indescriptible. Hoy celebramos tu venida a la tierra para salvarnos. Gracias, Jesús. Amén.








