Mi Salvador, mi amigo

Él me encontró. Probablemente en la época de mi vida en la que más solo estaba. No fue extraño su acercamiento, sabía que quien me buscaba había pasado por el mismo dolor que cargaba mi corazón.
¿Te ha pasado que, cuando escuchas la historia de alguien que pasó por una situación difícil, empiezas a creer que también hay esperanza para ti? Ese es el mensaje de Jesús. Siendo el Hijo de Dios, vino a este mundo a vivir y pasar por las trivialidades que cualquier humano siente, sufre, disfruta, llora y espera. Él, proactivamente, dijo sí a ser el puente de una relación estrecha entre el Padre y tú.
En Jesús vemos la humanidad perfecta. Jesús fue Dios hombre: verdadero Dios y perfecto hombre. Tus luchas fueron las mismas que las suyas. Tu Salvador te entiende. Y nos da la esperanza que lo que vivimos hoy Él ya lo venció. Él es mi mejor amigo, y ahora llevo su historia y su eternidad en mi corazón.








