Día 4: Milagros que no siempre se notan

No todos los milagros hacen ruido. Algunos solo susurran. Están en un “gracias” espontáneo, en una risa inesperada, en el simple hecho de seguir amando a pesar del cansancio.
Jesús no mide los milagros por el espectáculo, sino por el amor que liberan. A veces tú misma, con tu constancia silenciosa y tu fe cansada, eres el milagro en la vida de tus hijos.
“Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él" (Salmo 118:24).
Quizá hoy tu milagro lleva crayones en la mano.
Reto del día
Haz una pausa de 30 segundos y pregúntate:
“¿Qué pequeño milagro me regaló Dios hoy?".
Oración
Señor, abre mis ojos para ver los milagros que ya estás haciendo. No quiero vivir apurada sin notar tus detalles. Gracias porque estás en lo cotidiano.
En el nombre de Jesús vengo a ti, Padre. Gracias por tu presencia en mi vida, Espíritu Santo. Amén.







