Impacto real

“Mejor es ser paciente que ser guerrero, y tener dominio propio que conquistar una ciudad.” — Proverbios 16:32 (NVI)
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¿Alguna vez te has ido de una competición devastado? Yo he pasado por eso. Mis dos primeros años nadando en la Universidad de Louisville fueron una decepción tras otra. Entrené duro, lo di todo, pero los resultados no se vieron.
Sentí que estaba decepcionando a mi equipo.
Pero Dios estaba obrando tras bastidores. En mi tercer año, ocurrió algo inesperado: mis compañeros me eligieron capitán, no por ser el más rápido, sino por mi fidelidad, constancia y motivación.
Ese momento me recordó: mi valor no estaba ligado al rendimiento, sino al propósito.
Proverbios 16:32 me impactó profundamente. No estaba tocando la pared primero, pero estaba aprendiendo paciencia, perseverancia y liderazgo.
Dios usó esos años de fracaso para refinarme. El impacto no siempre proviene de la victoria, sino de la fidelidad.
Ir:
• ¿Está usted definiendo el éxito por el logro atlético o el impacto espiritual?
• ¿En qué áreas de tu vida necesitas un mayor equilibrio?
Con el tiempo:
Dios, gracias por recordarme que el éxito se encuentra en la fidelidad. Ayúdame a encontrar el equilibrio entre la búsqueda de la excelencia y el descanso en tu gracia. En el nombre de Jesús, amén.
La verdad para llevar:
Dios valora la fidelidad por encima del rendimiento.








