Espíritu afable y apacible

"Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios" (1 Pedro 3:3-4).
Si bien esta Escritura se refiere a los deberes conyugales, vemos que es de gran estima para Dios el espíritu afable y apacible.
Si algo es de grande estima delante de Dios, es digno de seguirlo, nuestro Señor Jesucristo demostró está humildad y mansedumbre, no era arrebatado, no se dejaba llevar por las circunstancias, sino que al estar en comunión con su Padre y sujeto a él en todas las cosas, desarrolló este carácter.
Por tanto, es necesario depender de Dios en tal manera que estás cualidades se desarrollen en nosotros y que el fruto del espíritu ministre de esta clase de reposo a Dios y a tu alma.
Oración
Por tener un espíritu afable y apacible, y reposar en nuestra alma, Jesucristo es el Señor.








