Nuestra tarea

Una iglesia que sea fiel al modelo neotestamentario será una iglesia que crezca en número lo mismo que en espiritualidad. Existen no menos de 30 referencias de este crecimiento en el libro de los Hechos, pero no se trata solo de un simple aumento de números, sino que estamos hablando de un aumento en el número de los regenerados.
Una iglesia espiritual será una iglesia que engendre vida espiritual, que realice en su experiencia el cumplimiento de las palabras de Jesús: “…les he puesto para que vayan y lleven fruto, y para que su fruto permanezca…” Juan 15:16 (RVA 2015)
Todos los miembros de la iglesia en el libro de los Hechos hacían obra de evangelismo personal, pero, por sobre todas las cosas, todos practicaban la reproducción espiritual, es decir, no se conformaban con ganar almas para Cristo, sino que se dedicaban también al cultivo de la vida espiritual de esas nuevas almas. Su meta era que cada uno que aceptase al Señor procediera a persuadir también a otros a creer en él. En otras palabras, cada nuevo creyente formaba un eslabón más en una cadena ininterrumpida de reproducción espiritual.
Este concepto es de vital importancia, de tal manera que el apóstol Pablo lo dejó establecido como norma invariable para el pueblo de Dios: “Lo que oíste de parte mía mediante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” 2 Timoteo 2:2 (RVA 2015)
Hemos, pues, de formar eslabones en una cadena ininterrumpida de reproducción espiritual. Alguien me instruyó a mí en la fe cristiana y yo acepté a Cristo como mi salvador personal, en consecuencia, yo tengo que encarar esta misma fe a “hombres fieles”. Estos, a su vez, han de ser capacitados para que tengan la aptitud de “enseñar también a otros” y así sucesivamente.
Desafío para hacer hoy: Piensa en una persona que desearías ganar para Cristo y comienza a orar por ella en privado cada día.





