LEY NATURAL Y LEY ESPIRITUAL

Dios ha creado el mundo y lo ha sujetado a leyes naturales y espirituales según su sabiduría para el correcto funcionamiento de este mismo y los seres que lo habitan.
Es necesario de nuestra parte conocer cómo funcionan estas leyes como ciudadanos de este mundo, para poder orientarnos en nuestro transitar por la vida, y no vernos afectados por estas leyes, sino por el contrario utilizar para nuestro propio cuidado y beneficio.
Desde el comienzo de los cielos y la tierra Dios dio al hombre instrucciones y sabiduría para trabajar la tierra, obteniendo por medio de la ley de la siembra y la cosecha, frutos para el mantenimiento de las familias y sustento de la sociedad hasta la actualidad.
Para poder obtener este beneficio el labrador debe «sembrar» [arrojar y esparcir en tierra] semillas del fruto que un día espera cosechar.
Dios estableció esta ley no solo para el mundo natural sino también para la vida espiritual, y espera de todo aquel hijo/a suyo que esté de mucho fruto.
En los siguientes días veremos cómo podemos ser fructíferos en el Señor.








