EN EL AMOR NO HAY TEMOR, SINO QUE EL PERFECTO AMOR ECHA FUERA EL TEMOR…

Reflexión:
El amor de Dios no solo consuela, también libera. Cuando su amor ocupa el centro de tu corazón, los miedos que antes te frenaban empiezan a perder fuerza. Vivir en ese amor es una forma poderosa de crecimiento personal: te ayuda a tomar decisiones valientes, sanar heridas internas y avanzar hacia la vida que Dios diseñó para ti.
Preguntas de reflexión:
¿Qué temores te han impedido avanzar en esta temporada de tu vida?
¿Cómo puedes permitir que el amor de Dios reemplace esos temores con confianza y propósito?

¿Cómo se puede respirar cuando sientes que te ahogas, cuando sientes que el agua te llega al cuello?
¿Cómo se puede respirar cuando sientes que te ahogas, cuando sientes que el agua te llega al cuello?





