El ejemplo correcto

A medida que implementas la estrategia adecuada, imita a tu Padre Celestial. Muestra a tus hijos quién es Dios para que quieran conocerlo igual que tú.
Dios es amor. Sí, Él ordena y espera obediencia de sus hijos, pero también extiende misericordia, gracia y perdón gratuitamente. Incluso cuando disciplina a sus hijos, lo hace desde una perspectiva eterna, con paciencia y amor.
Haz lo mismo por tus hijos, y les resultará fácil confiar en Dios y convertirlo en su propio Padre Celestial.
¿Tus hijos te tienen miedo o se sienten seguros contigo?
¿Qué impacto tiene esto?
¿Confías en el perdón de Dios cuando fallas?
¿Tus hijos confían en tu perdón cuando fallan?
¿Disciplinas a tus hijos con las metas de Dios en mente o con las tuyas propias? ¿Qué impacto tiene esto?
¿La forma en que amas a tus hijos glorifica a Dios y les muestra quién es Él?
Lee Efesios 5:1, 1 Juan 4:8, 1 Corintios 13:4-7 y Proverbios 23:26.







