7 Hábitos Para Tener Un Año Exitoso | Habito #4 al #7

Hábito #4
El despertador suena. Vas despertando lentamente, abres los ojos y finalmente sales de la cama. Agarras el móvil, y te dispones a consultar los mensajes, las noticias o a sencillamente surfear por las redes sociales… o, quizá, haces otra cosa: ¡leer la Biblia!

Esa es una buena elección =) Lo has comprendido, hoy la pregunta es: ¿qué es lo primero que has leído esta mañana? ¿Las noticias del mundo o las del Reino de Dios? No digo que no haya que estar al corriente de lo que pasa en el mundo, al contrario, es solo que es importante llenarnos primeramente con aquello que Dios dice a través de Su Palabra.

¿Qué es lo que quiere decir? ¿Qué siente? ¿Qué tiene pensado para nosotros? Y, sobre todo, ¿quién es? Todo esto se encuentra en su Palabra. Imagina la lectura de la Biblia como si fuese la búsqueda de un tesoro, en la cual tienes que encontrar las pepitas de sabiduría y de fuerza que necesitas para hoy.

El cuarto hábito es pues: “Lee la Palabra de Dios cada día”.

Sumérgete  en ella, como lo dice tan bien el salmista: 

“Tus leyes me agradan, me dan sabios consejos” (Salmo 119:24) 

“Tus manos me hicieron y me formaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos” (Salmo 119:73).

¡Nada se puede comparar a la fuente de todas las fuentes de sabiduría: la Biblia!

Te propongo orar conmigo: “Señor, gracias por Tu Palabra que tanto bien me hace, que me sana y me llena. Ayúdame a leerla y a ponerla en práctica cada día. Permíteme entender sus profundidades, a fin de que yo pueda encontrar pepitas de sabiduría cada mañana. Bendito sea Tu Nombre. Amén”.

Gracias por existir, 

Eric Célérier

Hábito #5
El ejercicio físico es un buen hábito, ya que permite mantener el cuerpo activo y contribuye al equilibrio general de esta prodigiosa máquina que el Señor ha creado. Procuro hacer ejercicio regularmente: hacer flexiones, correr, o también natación, entre otros. 

Sin embargo, hay una clase de ejercicio tan importante o más que este, que contribuye a guardar una parte importante de nuestro ser en buena salud:

Contar los regalos de Dios.

La Biblia nos invita a dar gracias al Señor y a no olvidar ninguna de las cosas que Él hace en nuestro favor: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2).

¿Por qué es esto importante? Porque el hecho de agradecer a Dios regularmente por todo nos permite tener una actitud de reconocimiento, de gratitud y de humildad. Esto nos acerca a Él.

Así, pues, contar los regalos de Dios es bueno para tu alma. ¡Es un buen ejercicio matinal que te vendrá muy bien practicar cotidianamente!

El quinto hábito es pues: “Da gracias a Dios por sus regalos cotidianos”.

Mi querido amigo, cultivar un corazón agradecido te preservará de la amargura y de la frustración.

Da gracias a Dios cada día. ¿Quieres decirle “gracias” hoy conmigo? “¿Señor, cómo no darte las gracias? Sólo el hecho de darme un nuevo día de vida más es motivo más que suficiente para darte eternamente las gracias. Gracias Dios mío por cada bien visible e invisible, pasado, presente y por venir. Gracias por tu fidelidad  y por tu sostén, porque eres infalible. Te amo Jesús.”

Gracias por existir, 

Eric Célérier

Hábito #6
Aquí tienes un pensamiento del Señor para ti. Oro para que sea una bendición para tu vida:

“Soy el Señor del Universo, el que ha creado todo.

Las estrellas, con el soplo de mi boca, y los Cielos y la Tierra, con tan solo una palabra.

Desde las profundidades de los océanos hasta las cimas más altas de la Tierra, nada se me escapa.

La Tierra tiembla bajo mi mirada y se sobresalta al sonido de mi voz. Ninguna de las vibraciones de este mundo me son desconocidas.

Porque soy el Todopoderoso, imaginas que estoy lejos cuando en verdad estoy tan cerca de ti.

¿Imaginas que estoy tan ocupado con sostener el mundo entre mis manos que no tengo tiempo de sostener tu corazón junto al mío?

Te llamé a existencia, e hice de ti mi hijo, mi hija.

Tu nombre está grabado sobre mis manos, en las marcas de los clavos de la cruz que sufrió mi Hijo.

Quiero que sepas que estoy aquí, muy cerca. Estoy a una oración de ti, a una palabra de ti.

Estoy aquí. No estás nunca solo”

(Referencias bíblicas: Salmo 33:1-9, Mateo 28:20 , Salmos 34:16-19).

El sexto hábito es por tanto: “Escucha la voz de Dios”.

Gracias por existir, 

Eric Célérierxz

Hábito #7
Hoy, te comparto el testimonio de Juliette, quien, después de haber colocado a Dios como prioridad en su vida, ha visto cómo su vida ha cambiado radicalmente:

“Desde el día que empecé a recibir “Un Milagro Cada Día”, Dios empezó a estar cada vez más y más presente en mi vida. En 2007, al regresar Guadalupe, me diagnosticaron una enfermedad que se manifiestaba con crisis de epilepsia, malestar, convulsiones y fuertes migrañas. Ya no podía, por ejemplo, conducir o salir sola. Cuando me inscribí a “Un Milagro Cada Día”, me di cuenta de que solamente Dios podía ayudarme y liberarme de esta enfermedad que me robaba la salud, y me impedía disfrutar de la vida que Dios me había dado. ¡Dios respondió a mis oraciones! ¡Hoy estoy completamente sanada! ¡Me siento revivir! No soy ya la misma persona de antes. He reencontrado calma, ya no me enfado tan fácilmente, y he pedido perdón a todas las personas de mi entorno con las que estaba enemistada.  ¡Tengo la impresión de estar en otra vida, llena de una paz que desconocía desde mi adolescencia!”

A lo largo de esta semana, te he animado a desarrollar buenos hábitos para que seas capaz de cumplir con tus resoluciones, al menos con las que tienen que ver con tu crecimiento espiritual.

Lo más difícil no es empezar sino terminar, como dice este versículo que tanto me gusta: “Vale más el fin de algo que su principio” (Eclesiastés 7:8).

Es al final cuando se ve el fruto de lo plantado, o cuando nos damos cuenta de que la tierra no produjo nada. Es al final, además, que uno se goza en las victorias o se entristece de las derrotas.

Querido amigo, al igual que Juliette, ¡persevera! ¡No detengas lo que has empezado, prosigue hasta el fin! Dios tiene buenos proyectos para tu vida

Acabo pues esta serie con el séptimo hábito: ¡Sigue esforzándote hasta que veas fruto! 

Gracias por existir, 

Eric Célérier

19 de marzo de 2026
Una mujer persistente en la oración que confío en la promesa que Dios le hizo. A pesar del sufrimiento, el peso emocional y las burlas por no poder tener hijos, se mantuvo firme, orando, por lo que tanto anhelaba. Dice la Biblia que lloraba mucho y no quería comer. Todos los años iba al santuario a presentar su petición delante de Jehová. E hizo una promesa a Dios y era justamente que si le daba un hijo lo entregaría para que le sirviera. El sacerdote Eli una vez que habló con ella y se dio cuenta por lo que estaba pasando le dijo: “Vete tranquila, y que el Dios de Israel te conceda lo que has pedido”. Me llama mucho la atención porque la Palabra dice que Ana se alegró, no volvió a estar triste y a la mañana siguiente fueron al santuario y adoraron. Creo firmemente que la actitud de adoración de Ana, le demostró a Dios que ella confiaba en Él y eso cautivo Su corazón. Simplemente no pudo contenerse ante su actitud de adoración. Ana creyó al instante, que vería su milagro y simplemente confío en que lo recibiría. Sea cual sea el milagro que estás esperando, si la situación que enfrentas es tan grande que sientes, que no puedes más y es insoportable, si has escuchado la crítica o sufrido la burla de las personas que te rodean o si te sientes desgastada y te han robado la alegría, necesitas saber que cuando no tenemos el control de las circunstancias y creemos que todo está perdido, ¡es hora de confiar! Abandona todo lo que te agobia y échate en los brazos de Dios, solo Él tiene el poder y la capacidad para hacer lo sobrenatural en tu vida. Confiar es: dejar una cosa al cuidado de alguien, especialmente en quien se tiene confianza. ¿Puedes tú confiar en Dios? ¿Puedes confiarle tu vida? ¡Sí! Él quiere y tiene el poder para hacer un milagro, como lo hizo con Ana. Él tiene el poder para multiplicar tus fuerzas y levantarte como las águilas. Dice Su palabra que satisfará al alma cansada y saciará a toda alma entristecida. ¡Vamos! Recobra tu ánimo, ¡no permitas que el enemigo apague la luz que hay en ti! Levántate en adoración, no permitas que nada estorbe tú alabanza a Dios y la bendición de recibir Su fortaleza en medio de ella. Ora a tu Dios y habla con franqueza y confianza, como un niño llega ante su padre, desahógate y deja que Dios te consuele en medio de la comunión con Él. Hay una palabra para ti en cada uno de los versículos para leer este día. ¡Recíbela!
18 de marzo de 2026
Venezuela se proclamó campeón del Clásico Mundial de Béisbol 2026 tras vencer 3-2 a Estados Unidos en una final de infarto disputada el 17 de marzo en Miami. El momento decisivo llegó en la novena entrada, cuando Eugenio Suárez conectó el hit ganador, dándole la vuelta al marcador y desatando la locura entre los fanáticos venezolanos. Estados Unidos había empatado el juego con un jonrón de Bryce Harper, pero no logró contener el ataque final de Venezuela. El pitcheo venezolano fue clave, limitando a la poderosa ofensiva estadounidense a solo 3 hits en todo el juego. Con esta victoria, Venezuela consigue su primer título en la historia del Clásico Mundial, desatando celebraciones en todo el país.
18 de marzo de 2026
Estoy 99.9 % segura que tu respuesta es sí. La buena noticia es que todas podemos serlo, Dios nos ha dado virtudes y talentos que nos dan la capacidad de causar un impacto positivo, impresionar, conmover o afectar el medio en el que nos desarrollamos. Dios se lució con nosotras, llenándonos de tantas cualidades que nos hacen únicas y especiales. Las mujeres somos valientes, inteligentes, esforzadas, guerreras, madres, esposas, amigas y muchas cosas más. Podemos dar a nuestra familia y personas que nos rodean, una sonrisa sincera a pesar de que estemos cansadas. Siempre damos lo mejor cuando se trata de cuidar a otros y amamos incondicionalmente, al punto de poner nuestra propia vida en segundo plano para que las personas que nos rodean estén bien. En la Biblia encontramos muchos ejemplos de mujeres normales, sencillas, como tú y como yo, que gracias a sus actitudes lograron obtener un beneficio para ellas y también lograron ser testimonio para las personas que las rodeaban. Tanto así que siglos después las seguimos recordando. La mujer con flujo de sangre: Su acto de fe impactó a muchas generaciones hasta el día de hoy. Prácticamente desechada por la sociedad, por padecer de flujo de sangre por doce largos años. Gastó todo lo que tenía en doctores para curar su mal sin tener resultados. Pienso que estaba débil por la gran pérdida de sangre. Es que tan solo imagina, ¡doce años con un flujo de sangre! Debió sentirse muy triste y sola. A pesar de que la gente la rodeaba y teniendo que esconderse por ser en esa época y por su mal, una mujer impura, decidió ir al encuentro de Jesús. Ella se acercó por detrás de Jesús, tocó el borde de Su manto y al instante fue sana. No necesitó nada más que un acto de fe. La Biblia dice que en el momento Jesús preguntó, quién lo había tocado, porque poder salió de Él. La mujer, sintiéndose descubierta, temblando, se acercó a Jesús, se postró a Sus pies. Y contó a todos cómo había sido curada. Las palabras de Jesús fueron: “Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz”. Necesitas actuar en fe, abandona en las manos de Dios lo que hay en tu vida y no tienes el control. Entrega y renuncia a TODO aquello que te quita las fuerzas y te roba la paz, porque solo en Él encontrarás, consuelo, salvación y vida eterna. Clama a Dios como lo hizo el rey David en el Salmo17, donde suplica a Jehová que escuche su oración y lo guarde de sus enemigos. "Guárdame como a la niña de tus ojos;escóndeme bajo la sombra de tus alas". Fe es tener la seguridad, estando completamente convencidas que veremos aquello que tanto esperamos. Ríndete a los pies de Cristo, déjate amar por Él y dale la oportunidad de cuidarte. No dejo de creer y siempre me lo repito a mí misma: “Si lo tengo a Él, lo tengo todo”. Te motivo a creerlo y repítelo con convicción en tu corazón: “Si lo tengo a Él lo tengo todo”. Lee cada versículo y aprópiate de la Palabra :)
16 de marzo de 2026
Antes de comenzar su ministerio público, Jesús voluntariamente se adentró en el desierto durante cuarenta días para estar solo. Este tiempo lo preparó para resistir las tentaciones del diablo y responder al llamado que Dios tenía para él. Crear hábitos espirituales saludables puede ayudarnos a hacer lo mismo. A medida que continúes acercándote a Dios todos los días durante la Cuaresma, lo que practiques durante este tiempo comenzará a convertirse en una parte natural de tus ritmos diarios y semanales. Y a medida que se conviertan en ritmos naturales, empezarás a descubrir que tu vida cambia porque los practicas. Estás creando espacio para que Dios transforme tu corazón y su gloria se muestre a través de ti a un mundo cansado y necesitado de esperanza y un Salvador. Pero al practicar estas cosas, recuerden que los hábitos espirituales en sí mismos no son el objetivo final. El objetivo es tener una intimidad más profunda con Dios. La Palabra de Dios deja claro que la obediencia es mejor que el sacrificio. Esto significa que cuando sacrificamos algo , debe ser desde una posición de humilde entrega, no desde un sentido de obligación a medias. De la misma manera, los hábitos espirituales añaden valor cuando reflejan una obediencia basada en el amor de Dios. Así que, al prepararte para el Domingo de Resurrección, recuerda que Dios no espera que crezcas espiritualmente por tu cuenta. Permítete presentarte imperfectamente ante Él, porque es el poder de Dios el que se perfecciona en tu debilidad.
14 de marzo de 2026
Cuando piensas en el “ayuno”, ¿qué te viene a la mente? Quizás te imagines a gente muriendo de hambre voluntariamente. Quizás te imagines a un monje viviendo de pan seco. O quizás seas de los que prefieren no pensar en el ayuno... jamás. Jesús pasó 40 días ayunando en el desierto. Y, basándose en sus conversaciones con sus discípulos, asumió que el ayuno era una práctica que ellos también practicarían. Pero crear intencionalmente espacio en nuestras vidas para escuchar a Dios eliminando cosas que nos dan satisfacción inmediata puede resultar incómodo, especialmente cuando nuestro mundo glorifica el placer. Aquí hay tres razones por las que el ayuno es importante: El ayuno elimina aquello que nos impide experimentar la presencia de Dios. Nos obliga a prestar atención a las partes de nuestra vida que intentamos acallar con las borracheras nocturnas y el uso constante de las redes sociales. Y, al mismo tiempo, nos enseña a confiar en Jesús para satisfacer nuestras necesidades. El ayuno nos invita a renunciar a algo que amamos para dar paso a algo que amamos aún más. Aunque renunciar a algo que amamos, como la comida, pueda resultar difícil e incómodo, en realidad es una oportunidad para experimentar una gran alegría, porque la verdadera alegría solo se encuentra cuando nuestra fuerza proviene de Jesús. El ayuno suele preceder al avance. Moisés ayunó durante 40 días mientras recibía los Diez Mandamientos; Daniel ayunó durante 3 semanas y luego recibió una visión; y Jesús ayunó durante 40 días y luego venció las tentaciones del diablo. En cada uno de estos casos, Dios brindó claridad, fortaleza y avance tras el sacrificio fiel. Ponte en acción: Intenta completar un ayuno de 24 horas. Si no has ayunado con frecuencia, haz que este ejercicio sea sencillo: el objetivo es terminar. Si empiezas a sentirte cansado durante el ayuno, aprovecha ese cansancio para hablar con Dios y escucharlo. Una vez que hayas terminado el ayuno, anota cualquier cosa que te haya llamado la atención durante este tiempo.
13 de marzo de 2026
Imagina que estás solo en una colina. Un arroyo fluye a tu lado mientras los pájaros cantan alegremente sobre ti. El sol te da en la cara mientras sopla una suave brisa. Todo parece tranquilo y silencioso, pero tu mente está repasando una lista de tareas que has dejado sin hacer, problemas que no puedes resolver y quebrantos que no puedes arreglar. Aunque estás en un lugar tranquilo, el sonido de tus propios pensamientos te impide disfrutar de lo que sucede a tu alrededor ¿Qué haría falta para que usted hiciera una pausa, silenciara el ruido y se quedara quieto? A través de la quietud, aprendemos a prestar atención a lo que Dios hace en nosotros y a nuestro alrededor. Pero la quietud es tanto activa como pasiva. Implica permitir que Dios reenfoque nuestra visión y afine nuestros oídos a su voz mientras le entregamos el sonido interior. Requiere entregarle nuestras preocupaciones, inquietudes y problemas a Dios mientras le permitimos que reenfoque nuestro corazón en él. A medida que practicamos este hábito espiritual, estamos más equipados para dar gloria a Dios por Su poder obrando en nuestras vidas porque comenzamos a notar lo que Dios ya ha estado haciendo en nuestras vidas. Paso de acción: Relájate unas horas esta semana y practica entregarle a Dios cualquier preocupación que te surja. No importa si tienes que hacerlo repetidamente por un tiempo. Simplemente aprovecha este tiempo para silenciar tu interior y adquirir el hábito de hacer espacio para escuchar la voz de Dios.
12 de marzo de 2026
¿Cuál es tu posesión más preciada? Puede que sea lo más valioso que tengas, como la casa que has trabajado toda tu vida para poder comprar. Pero también podría ser una foto de un momento especial que pasaste con alguien a quien amabas. O podría ser un regalo significativo de un amigo El valor que asignamos a nuestras "cosas" está entrelazado con nuestras emociones. Cómo elegimos usar lo que más apreciamos revela nuestras verdaderas prioridades. La muerte de Jesús en la cruz es uno de los mayores ejemplos de la generosidad de Dios. A pesar de saber que jamás podríamos pagarle, Dios no dudó en entregar su mayor tesoro —su Hijo único— por nosotros. Y mediante ese sacrificio, demostró lo que significa la generosidad: ofrecer voluntariamente lo que tenemos para que alguien más pueda prosperar, incluso si nos causa dolor en el proceso. No solo tienes que dar económicamente para practicar la generosidad. Vivir con generosidad simplemente reconoce que Dios puede hacer todo lo que quiera a través de los dones que nos ha dado. Cuando permites que Dios dé a través de ti y lo honras con tus donaciones, te acercas más a él. La generosidad surge de un corazón agradecido y confiado, y cuando confías en Dios con lo que tienes, él empieza a confiarte más. Practicar este hábito te recordará que no tienes el control, pero conoces a Aquel que sí está en control y que Él puede proveer para todas tus necesidades. Actúa: Uno de los milagros más famosos de Jesús consistió en aprovechar al máximo los pocos panes y peces que alguien ofrecía. ¿Qué tienes para dar? Intenta encontrar un lugar donde puedas invertir lo que tienes de alguna manera. Empieza con poco o ve a lo grande. Simplemente empieza.
11 de marzo de 2026
El FBI emitió una alerta de seguridad a autoridades de California sobre un posible ataque con drones lanzados desde el océano Pacífico frente a la costa de Los Ángeles, según reportes difundidos el 11 de marzo de 2026. La advertencia surge por información de inteligencia que indica que Irán habría considerado un ataque como represalia ante tensiones con Estados Unidos. Las autoridades aclararon que no hay un ataque confirmado ni una amenaza inmediata, pero las agencias de seguridad ya se encuentran monitoreando la situación y reforzando la vigilancia en la costa oeste.
11 de marzo de 2026
Trabajo. Escuela. Relaciones. Problemas de salud. Facturas. Pandemias mundiales. Con tantas cosas sucediendo en nuestras vidas, es fácil distraerse de las cosas que realmente queremos que sean nuestras vidas Así que haz una pausa y respira hondo. Al exhalar, imagina que dejas de lado cualquier preocupación o distracción que compita por tu atención. Luego, concéntrate en estas palabras: El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Todopoderoso me da vida. Job 33:4 NVI Piensa en ese versículo un momento. Vuelve a leerlo despacio y presta atención a cada palabra. Al reflexionar sobre ese pasaje, considera esto: tu aliento es sostenido por Aquel que te dio vida. Aunque la vida a veces pueda resultar abrumadora, nunca estás lejos del Dios que te creó y te llamó por tu nombre. Pausa de nuevo. Lo que acabas de repasar fue un ejemplo sencillo de meditación bíblica. La meditación se menciona varias veces en la Biblia como una forma para que los seguidores de Dios se reenfoquen y reflexionen en sus palabras La meditación no es algo que podamos hacer con nuestras propias fuerzas. Implica acercarnos a Dios y pedirle que nos revele sus pensamientos y caminos. La meditación bíblica nos ayuda a ver nuestras circunstancias desde una perspectiva santa, ya que permitimos que lo santo influya en nuestras perspectivas. Cuando elegimos dedicar tiempo a meditar en las Escrituras, elegimos centrar nuestra atención en Dios y su Palabra, y no en nosotros mismos ni en el mundo. Permitimos que Dios transforme nuestros pensamientos y reformule nuestra visión del mundo. Así que, mientras se prepara para las próximas semanas, trate intencionalmente de fijar su mente en Dios y Su Palabra todos los días. Actúa: Absorbe la Palabra de Dios durante la Cuaresma memorizando cada versículo del día. Al hacerlo, presta atención a las palabras o frases que te llamen la atención y pídele a Dios que te aclare lo que Él quiere que aprendas de ese versículo.
10 de marzo de 2026
¿Hay algo que te impida hablar con Dios regularmente? Orar significa simplemente hablar con Dios y luego escucharlo. Y como Jesús dijo varias veces: «Cuando oréis…», sabemos que Él espera que nosotros también oremos. Sentirse cómodo al orar puede requerir práctica, pero eso no tiene por qué impedirle buscar con confianza la intimidad con Él. Dios siempre está esperando acercarse a ti, y nada de lo que le digas podrá impedir que te ame. La Cuaresma es un buen momento para empezar a hacer de la oración un hábito diario. Si intentas estructurar tu vida en torno a Dios, pero no dedicas tiempo a hablar con él, te será imposible mantener tu vida centrada en Dios. Es más fácil crecer espiritualmente cuando eres honesto con Dios sobre tu crecimiento. Y cuando le hablas de cómo te va, empezarás a recordar que Dios realmente está contigo y que se deleita en estar contigo. Así que hoy, tómate un tiempo para tener una conversación honesta con Dios. Tome acción: si no está seguro de qué orar, intente orar el Padre Nuestro y luego adáptelo. Padre nuestro que estás en los cielos, Que tu nombre sea santificado. Que tu Reino venga pronto. Hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo. Danos hoy el alimento que necesitamos , y perdónanos nuestros pecados, como nosotros hemos perdonado a aquellos que pecan contra nosotros. Y no nos dejes caer en la tentación, pero líbranos del mal. Mateo 6:9-13 NTV
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